El universo gráfico de Educación 2050

Desde el mismo momento en el que Telémaco (Talavera) y Juan Carlos (Casco), autores de “Educación 2050”, me propusieron que me encargarse del desarrollo de la identidad gráfica de la publicación y del proyecto, supe que tenía, que teníamos, un gran reto por delante.

El reto, como casi siempre en estos casos, era el ser capaz de desarrollar un universo gráfico reconocible, atractivo y que, sobre todo, estuviese conectado con la misión y el propósito de Educación 2050, pero que se separase lo máximo posible de los clichés a los que solemos asociar las proyecciones de futuro.

2050 suena a robots, a realidad virtual, a coches que vuelan y a réplicas de órganos fabricados con impresoras 3D. Sí, estamos seguros de que 2050 será todo eso y mucho más; la tecnología es algo inherente al futuro que nos espera, pero no era ese el foco que queríamos darle al libro.

Después de muchas conversaciones al respecto, emergió de una forma natural e irrefutable el elemento sobre el que, sí o sí, queríamos articular Educación 2050. Ese elemento central no es otro que las personas.

No hay duda de que 2050 estará lleno de adelantos tecnológicos, pero no serán nada sin las personas que los utilicen y generen valor a partir de ellos.

Con la educación pasa igual; podemos crear en la teoría mil modelos educativos diferentes, pero si no tienen como objetivo final conseguir seres humanos más libres, más autónomos y, en definitiva, más felices, carecen de valor, al menos para mí y estoy seguro que para Juan Carlos y Telémaco También.

Estaba claro entonces, la identidad de 2050 debía girar en torno a las personas pero, ¿cómo?

La idea que acabó concretándose en la imagen final surgió en una comida familiar en la que yo no paraba de darle vueltas a cómo diseñar el universo gráfico de nuestra publicación. De forma inconsciente me quedé mirando a mi sobrina mayor y saltó el chispazo.

En su mirada visualicé claramente la portada del libro. Era una mirada limpia, humilde, un poco ingenua quizás pero también llena de determinación, fuerza y confianza.

Una mirada que representa la fuerza de una generación que aprenderá que ya no es suficiente con estudiar una carrera para labrarse un futuro personal y profesional digno.

Una generación que descubrirá que necesita incorporar otra serie de destrezas y competencias que le permita diseñar su proyecto vital y dar los pasos necesarios para concretarlo.

Una generación que reclamará y culpará a su sistema educativo si no es capaz de dar respuesta a las nuevas necesidades que surgen en este nuevo tiempo que tendrán que habitar.

Nuestro compromiso es con esa generación, con esa mirada, con el propósito de crear la educación que ellos y ellas necesitan para, como decíamos antes, puedan convertirse en personas más libres, más autónomas y más felices.

Por eso nace Educación 2050.

Tras mucho buscar, encontré la mirada de una niña que recogía exactamente lo mismo que pude sentir en la mirada de mi sobrina. Bingo ¡ya teníamos imagen principal!

El siguiente paso era diseñar una imagen introductoria para cada uno de los capítulos que estuviese relacionada con el contenido que desarrollara el capítulo pero sin perder en ningún momento el foco central de la publicación y del proyecto que, como no me cansaré de repetir, son las personas.

Seleccionamos fotografías que a nuestro parecer tenían fuerza, eran simbólicas y estaban conectadas con nuestro propósito, diseñando así un conjunto de composiciones en las que destacan como no podía ser de otra manera, las personas, especialmente niños y niñas. Presente y sobre todo futuro. Puro 2050.

Especialmente orgullosos estamos de la imagen correspondiente al capítulo 11, en el que se habla del necesario cambio del rol del profesor en el nuevo paradigma educativo.

En esta imagen emerge en la noche, majestuoso, un faro cuyo haz marca claramente un camino, una ruta que se pierde más allá de los límites de la fotografía pero que podemos imaginar que llegará hasta muy lejos.

Ese faro simboliza la nueva educación, el modelo por el que trabajamos. Modelo en el que profesores y profesoras marcan la ruta a seguir a sus alumnos para conseguir la felicidad.

Pasan de ser aquellos profesionales que se ocupan de que su alumnado memorice contenidos y los vierta en un examen, dejando poco poso y menos réditos en ellos, a representar una figura que ayuda a chicas y chicos a diseñar su proyecto vital y los acompañan en el proceso. Una figura verdaderamente trascedente en sus vidas.

Junto con sus padres y sus madres, los profesores deben convertirse en el faro que alumbra el camino de crecimiento de sus alumnos.

Crecimiento que, ahora sí, se desarrollaría dentro del sistema educativo. Dentro de la Educación 2050.

Y esto es todo lo que hemos querido representar con el universo gráfico de Educación 2050.

Me gustaría haber estado a la altura del maravilloso contenido, pero lo que ya no me puede quitar nadie es haber disfrutado cada segundo del proceso.

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Adelante!

Fernando A. Barrena Mera.
Director de proyectos y cofundador de emprendedorex.

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