El ¡A-BRA-CA-DA-BRA! del liderazgo.

Aprende y entrena las palabras que dan poder a los líderes.
Ya sabes que el lenguaje es generativo, por sí solo crea realidades, nuevos futuros, posibilidades que no existían, identidades, relaciones y fuertes adhesiones.

La palabra abracadabra, refiere ese poder generativo tanto en su significado en arameo (yo creo como hablo), como en hebreo (iré creando conforme hable).

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Los líderes ven más allá, al menos emplean más tiempo en mirar más lejos que el resto. En este ejercicio anticipan posibles escenarios (éxito, fracaso, contrariedad, agresión, desánimo, deslealtad….).

La persona líder, visualiza y recrea mentalmente estas situaciones como si fueran reales, las somatiza y se prepara emocionalmente para hacerlas frente cuando se produzcan. De esta manera, cuando suceden, es como si ya las hubiese vivido, ejerce cierto control sobre ellas, recuperando a su gente y situándola en la senda emocional correcta para seguir avanzando.

Decir lo que se debe decir en el momento preciso, y callar lo que se ha de callar, es un acto que se entrena, revelándose como una fuente de producción de influencia, carisma y magnetismo que surge en torno al líder.

La valentía, el arrojo y el atrevimiento, sin duda, son rasgos destacados del liderazgo a los que hemos de reconocer cierta influencia genética, pero incluso éstos atributos vinculados al carácter y la personalidad se pueden entrenar, para hacerlo, el líder se ha de exponer repetitivamente a sus miedos y a la embriagadora inestabilidad que genera el éxito, que en ocasiones es más dañina que el propio “fracaso”.

Y ahora, como líder en formación que eres, analiza todos los escenarios de futuro y vicisitudes que podrán surgir en tu proyecto, visualízalos y construye los mensajes que lanzarás a tu gente cuando esos escenarios se hagan realidad. Por ejemplo:

Ante el “fracaso”: “toda la responsabilidad es mía …. Para salir del atolladero tengo un plan, en el que ya estoy trabajando para dar un vuelco a la situación y salir reforzados”.

Ante el éxito: “el logro es de mi gente, les podéis preguntar a ellos cómo lo hicieron…”

Ante los problemas: “estos son los grandes retos que vamos a enfrentar …. ¡Emocionante! ¿Verdad?” En las dudas:”sólo hay un camino, ¡adelante!”

Ante el miedo a equivocarse: “premio a los que cometan los primeros errores y con ellos nos ayuden a avanzar”.

Ante la adversidad: “superar este difícil escollo nos hará más fuertes… Ahora mismo se abre una nueva etapa …. Yo tengo una idea, contadme la vuestra”.

Ante las disputas: “todos hemos cometido errores, el pasado no lo podemos mover…. Yo os convoco al futuro de la causa común”.

Ante la deslealtad: “algunas personas no han jugado limpio con nosotros …. Y pese a ello seguiremos confiando en las personas”.

Ante la pérdida de los principios: “pese a que tenemos que renunciar a ciertos beneficios, seguimos manteniendo nuestros principios y valores”.

Ante la desorientación y la pérdida de dirección: “os convoco de nuevo a recordar nuestra visión y misión”

Ante el miedo: “expongámonos y retemos cara a cara a nuestros miedos”.

Las palabras han de ser sinceras o no pronunciarse, lo que se dice ha de estar alineado con lo que se hace y especialmente con lo que se siente, si no su efecto puede ser el contrario al deseado.

Las palabras con su poder generativo, pueden cambiar la química del cerebro del emisor y el receptor, eso lo sabe bien la neurociencia que en los próximos años nos hará revelaciones que nos parecerán de ciencia ficción. Las palabras que se pronuncian ante una determinada situación pueden cambiar el curso de las acciones de una organización.

Y ahora prepara las palabras que pronunciarás ante tu gente cuando se produzcan hechos relevantes en los que tendrás que pronunciar tu abracadabra de manera indubitada.

¡A-BRA-CA-DA-BRA!

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