Artur Mas un líder en el filo de la navaja: 7 jugadas magistrales y 4 puntos débiles.

No existe un líder 10 ni un líder 0. De los más de 600 rasgos del liderazgo que hemos establecido una persona puede ser buena en un número de ellos y no dominar otros. Nuestro compromiso contigo es ayudarte a que descubras, interiorices y apliques esas capacidades aprendiendo a descubrir cómo lo hacen personas famosas para que te ayude a crecer como líder.

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En fechas próximas someteremos a Mas al examen implacable de nuestro liderógrafo, y veremos sus luces y sombras. Al margen de ello y desde un análisis riguroso, hay que reconocer que como político es un maestro en un conjunto de dominios relacionados con la ontología del lenguaje: capacidad del lenguaje para crear realidad, visualización, visión y movilización. La goleada es de escándalo, este chico mueve a sus adversarios como a marionetas, a su antojo, marcando la agenda, los tiempos y el estado de ánimo de todos los actores en contienda. Ha logrado poner todo el foco mediático en su persona y su terreno, creando incluso una estudiada liturgia. La apuesta es descomunal y sus consecuencias potenciales de la misma proporción. Pero cuidado, poner en juego una visión transformadora de calado, elevarla a categoría de realidad y movilizar a una comunidad es más fácil que lidiar con cualquiera de los escenarios resultantes.

El análisis de su potencial de liderazgo es complejo, sobre todo porque se apoya en unas sensibilidades históricas favorables, en un terreno ya abonado y sembrado, más difícil lo tendría en esta lid un líder que consiguiera declarar la república independiente de Burgos. Pero en el contexto territorial de análisis, una persona incluso con un liderazgo débil la puede liar parda poniendo en juego alguno de los arcanos del liderazgo, que es justamente lo que está haciendo Mas, con el apoyo de un conjunto de magníficos estrategas y la ayuda impagable de sus detractores.

Veamos las jugadas maestras.

Jugada 1. Las cosas se crean dos veces: primero en la mente y luego en la realidad. Si quieres crear una cosa, inocúlala primero en la mente de la gente y déjala ahí estar, eso no está prohibido. Mi hija Claudia que tiene 14 años y es muy lista me dijo hace dos años: papá prepárate porque me voy a Londres, yo le dije que de ninguna de las maneras, me dijo que me lo fuera pensando, desde entonces me lo recuerda cada dos o tres días. Ella sabe que ya está más cerca de Londres y yo también. En eso es muy parecida a Mas.

Jugada 2. Las palabras comienzan a crear realidad cuando se pronuncian. Si en una pareja uno de los miembros deja caer la palabra separación, automáticamente el cerebro lo registra y abre como posible ese curso de acción futuro, lo mismo ocurre cuando alguien pronuncia la palabra independencia, la palabra allana el camino a la acción. Los que están frente a Mas y son inteligentes no pronuncian su mantra pues conocen el ardid (en política cuando se pronuncia una palabra adquiere carta de identidad, aunque sea cuando se niega).

Jugada 3. El poder de la declaración es un cañón con retroceso. Cuando una persona con el poder del cargo elige el momento oportuno para declarar la posibilidad de un nuevo futuro, ese futuro comienza a hacerse un sitio, aunque la declaración no esté ni bien formulada a sabiendas y sea tremendamente burda (yo declaro que en el futuro podría declarar…). Las declaraciones cambian el mundo cuando el virus inoculado por la palabra está activo en el sentir y las conversaciones de la gente, y esto ocurre por acción (declaración de independencia de EEUU, declaración de guerra de Alemania); o inacción (quedar paralizado sin tomar acción ante un acontecimiento relevante); las declaraciones siempre comienzan por un amago y cuando se hacen no tienen marcha atrás, precipitan los acontecimientos hacia un escenario cuyas consecuencias son difíciles de predecir.

Jugada 4. El cerebro humano no entiende el no. Cuando niegas algo lo estás invocando, cuando una comunidad recibe la orden: no puedes, resuena en el cerebro colectivo: puedo y quiero. Si te digo no pienses  en verdes montañas, te acabo de leer el pensamiento ¡has pensado en montañas verdes! Tanto las palabras que niegan como las que afirman son sinérgicas, se potencian, trabajan juntas para crear la realidad que anuncian. Los grandes líderes como Gandhi o Teresa de Calcuta lo sabían, esta última decía que no acudiría a una manifestación contra la guerra y sí lo haría a otra a favor de la paz. Igual que Pablo Iglesias sabe el favor que le hacen los que dicen: ¡no votéis a Podemos! Sabe lo que comienza a pasar por la cabeza de los que nunca se habían planteado votarle.

Jugada 5.  Cuando la visión de lo posible está fijada en el imaginario colectivo es muy fácil crear una historia, una narrativa movilizadora, aunque sea con tintes de leyenda. El siguiente paso es repetirla como un poseso hasta que toda la gente se la aprenda: identidad, historia, héroes, mártires, agravios, hazañas…

Jugada 6. Exacerbar en la gente el sentido de pertenencia para luchar y defenderse de un enemigo reconocible como chivo expiatorio de todos los males de la comunidad, sacando a relucir las erosiones ciertas o exageradas al sentir más profundo de la identidad común (lengua, cultura…).

Jugada 7. Crear un ecosistema emocional con la gente y ponerse al frente agitando  la imaginación colectiva cada vez que se pueda: fiestas, tradiciones, manifestaciones populares, símbolos colectivos. Haz que la gente toque con la yema de los dedos y sienta durante un lapsus de tiempo la ficción hecha realidad (carnet, embajada, selección deportiva…).

Mas y sus asesores saben que el lenguaje es generativo, crea todas las realidades humanas, los actos de declarar, hacer una nueva oferta, pedir y prometer construyen nuestro mundo (parejas, empresas, equipos, comunidades, naciones…). Saben que la batalla se está ganando con la palabra amiga de los detractores y los seguidores. Saben que la palabra es más poderosa que cualquier otro recurso.

Las fortalezas tienen como contrapunto una serie de puntos débiles, incertidumbres y errores de bulto que se están cometiendo en el proceso.

Punto débil 1. Ruptura del principio de la escucha. El primer motor del liderazgo es la escucha, Cuando la dialéctica enconada limita su espacio las posibilidades de crear un futuro satisfactorio se desvanecen. Escuchar no es oír lo que me tiene que decir el otro, es abrirme al cambio con el otro, es experimentar como se siente, es permitir que entre en mi y me influya, es evolucionar juntos, es una obligación moral de los que están en la cosa pública. Para escucharse, hablar y acordar se requieren al menos dos interlocutores de categoría y esa condición no se da en ninguna de las partes.

Punto débil 2. Remover el charco es fácil. Sobre todo cuando existe una gruesa capa de lodos, cuando un líder lo hace y pone en jaque las reglas de juego, sólo ha recorrido la parte llana del camino.

Punto débil 3. Aclarar las aguas y encauzarlas. Agitar sólo da una pírrica y momentánea victoria, lo difícil es gestionar las consecuencias cuyo escrutinio y sanción son exclusivas de la historia. Mas sabe que no va a ser a evaluado por el acto de tirar la piedra sino por su reacción a las consecuencias de la pedrada. El máximo nivel de un líder viene dado por la gestión del nuevo escenario que ha creado con resultados a veces contradictorios o encontrados respecto al propósito inicial, ahí es donde tendrá que demostrar la capacidad para apechugar con las consecuencias, poniendo en evidencia la voluntad, la valentía, el riesgo total, el sacrificio personal y del equipo y la aceptación incluso de la inmolación propia y de los más cercanos. Y esa es la verdadera prueba de fuego. Alea iacta est, Mas está en el punto de no retorno, en el principio del recorrido de la cuerda floja con el sentimiento encontrado de dar un salto hacia atrás  versus tomar carrerilla hacia adelante, vive prisionero de ese autodiálogo permanente que percute su mente.

Punto débil 4. ¿Qué dudas tendrá en la cuerda floja? El avance continúa sobre el filo de la navaja, el vértigo es mayor a cada cada paso, cuando mira atrás se ven los puentes del diálogo hechos añicos y enfrente la incertidumbre de un abismo monumental. En este punto está por ver el sentido del órdago final y cómo pesarán en su ánimo las posturas resultantes de sus seguidores, consciente de que en cualquier caso habrá fracturas y enconamientos (los que piensan que no se ha llegado todo lo lejos posible, los que piensan que se llegó muy lejos y los que piensan que las cosas estaban bien con algún pequeño cambio). Esto pondrá a prueba su fortaleza emocional que está por ver, como ésta muestre en público sensación de debilidad, nuestro personaje se precipitará al vacío.

En la nota final de un líder lo que más pondera no es la apuesta que  hizo, sino cómo gestionó los resultados de una partida en la que se juega el futuro de millones de personas. La mayor nota que otorga el sentido común colectivo a sus líderes no está en la valoración de sus más forofos seguidores para ver quien mea más lejos, el que la tiene más larga, el que más órdagos lanza o músculo exhibe. Está en la sensibilidad hacia el otro y la apertura a posibilidades, y en eso Mas y los que tiene enfrente son muy deficientes. Su ponderación como líderes estará en función de la fragilidad del imperativo ético de la escucha del que están haciendo gala. La situación no es irreversible pero para eso hay que sacar a relucir los arcanos mayores del liderazgo y para eso se necesita más nivel del exhibido hasta hoy, empezando por no dinamitar más puentes y reconstruir los destruidos.

Veremos, y lo veremos pronto.

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