Aprender a aprender. Una técnica nueva para hacerlo.

Nuestra vida la entendemos como un tránsito ideal en el que 1/3 del tiempo lo dedicamos a estudiar y aprender, 1/3 a aplicar lo aprendido (trabajar) y 1/3 para descansar beneficiándonos de lo aprendido y lo trabajado (jubilación). Pero el mundo ha cambiado, la realidad se ha vuelto más compleja, y ahora, para ser viables, necesitamos aprender a lo largo de la vida; el problema es que nadie nos ha enseñado a hacerlo.

Aprender a aprender es la principal disciplina en el siglo XXI para lanzarnos a la innovación, el emprendimiento y el liderazgo, funciones esenciales para tener una vida con significado.

Las formas de aprender tradicionales son ineficaces para el mundo de hoy.

Cuando alguien piensa en aprender, automáticamente le viene a la cabeza estudiar una carrera, máster o curso; formatos acartonados e ineficaces, impropios de la Sociedad del conocimiento y de la Cuarta Revolución Industrial.

Hace unos días, un colega me comentaba que quería crear valor para la empresa, estaba pensando en realizar un máster o similar. Me pidió mi opinión y se la di: “me parece una elección y una salida para una persona que no tiene competencias genéricas (Modelo 6-9), pero una pérdida de tiempo para una persona capaz de crear relaciones y valor”.

En la actualidad tenemos todos los medios a nuestro alcance para aprender de forma diferente y práctica, ejemplos:

  • Si quiero convertirme en un experto en diseñar grandes eventos, no me plantearía hacer un curso, optaría por ofrecerme como colaborador de una empresa u organización que hace eventos y de forma práctica, ser partícipe de todos los trabajos y tareas que esto entraña.
  • Si quiero ser diseñador, me ofrecería para colaborar con el mejor diseñador al que pudiera tener acceso para trabajar con él (aunque fuera pagando).

A mi hija que termina psicología y quiere dedicarse a la moda, le dije lo que yo haría si estuviese en su lugar: contactar con una firma de moda y ofrecerme como aprendiz.

Y así, ante cualquier impulso de aprender cosas nuevas porque el sistema educativo y la inmensa mayoría de la oferta formativa está obsoleta, pensada para dar respuestas a las realidades del siglo pasado. El problema está en que como no somos competentes en la cosa de aprender a aprender, seguimos como borregos los itinerarios de aprendizaje que otros diseñaron para nosotros (carreras, másteres, cursos…) sin pensar para nada en las nuevas realidades ni en nuestros deseos, aspiraciones y vocaciones

¡Seguimos pensando dentro de la caja!

El conocimiento es abundante, ubicuo y barato.

Todo el conocimiento que ha generado el ser humano está dentro de nuestro teléfono móvil, o al menos todos los caminos para llegar a él; también ahí tenemos una comunidad de miles de millones de personas a las que podemos ofrecernos y hacer ofertas sugerentes, así como millones de empresas y organizaciones con las cuales hacer y formular propuestas.

También disponemos de todo tipo de recursos (materiales, tutoriales, vídeos…) para adquirir los conocimientos que precisamos.
Claro, que para aprender de esta manera y crear valor, necesitamos poner en juego un conjunto de competencias y habilidades (escuchar, declarar, prometer, pedir -hacer ofertas-, desarrollar sentido y criterio, espíritu crítico, dirigir, desarrollar fortaleza emocional, ser impecables, crear relaciones, planificar, evaluar…).

Aprender es una función asociada a la acción y la emoción (aprendemos cuando hacemos y nos emocionamos), por tanto, no sólo tiene que ver con los conocimientos, también interpela a la sensibilidad y la motivación.

Un cambio de estrategia para aprender.

Como aprender es una función que ha de acompañarnos a lo largo de la vida y el conocimiento es un valor en permanente obsolescencia, necesitamos cambiar la forma de aprender y eso exige flexibilidad mental en el sujeto que aprende.

Un cambio de estrategia a la hora de aprender es asimilable a un cambio de paradigma (hay que destruir esquemas de pensamiento viejo y sustituirlos por otros nuevos). Aprender a aprender entraña capacidad para desaprender y reaprender permanentemente.

Desarrollo de un modelo de aprendizaje basado en la acción.

El aprendizaje de primer nivel se produce cuando busco a un maestro y veo como hace lo que quiero aprender, luego lo hago yo con él, me da feedback, luego lo hago yo solo y finalmente enseño a otros siguiendo la misma pauta. Todo ello en torno a un proceso de aceptación -asimilación – acomodación  – conflicto – (Piaget).

También me exige una actitud (sé que no sé y lo reconozco con humildad), para desde ahí aprender y comprometerme en enseñar  y desarrollar a otros (cuando más prendemos es cuando enseñamos a otros).

Con todo este alegato, no estoy formulando ninguna teoría nueva del aprendizaje, estoy recurriendo a los clásicos, poniendo en valor la misma estrategia de aprendizaje que en la Edad Media seguía un maestro con su aprendiz, con la diferencia histórica de que un trabajador de hoy tendrá que cambiar muchas veces de oficio, y en consecuencia desarrollar disciplina de aprendizaje a lo largo de la vida, para lo cual no puede estar perdiendo el tiempo cursando viejas carreras y másteres, sino aprendiendo de manera flexible en actividades prácticas asociadas al trabajo, al ocio, a las relaciones…

Pensando en todas las habilidades prácticas que necesitas para aprender a aprender hemos creado para ti el Modelo 6-9, un proceso y entrenamiento que te puede llevar a la excelencia si lo haces con un buen mentor para ayudarte a vencer tus viejas inercias que terminan enfangándote en los viejos programas formativos enlatados.

Mi estrategia de aprendizaje.

Personalmente cuando quiero aprender algo nuevo, declaro que voy a emprender un nuevo proyecto. Este compromiso me obliga a sostener una reputación ante los demás (queda comprometida mi palabra y mi identidad), como no tengo todas las claves para hacerlo, necesito aprender, y es ahí cuando se activa el proceso empujado por el deseo y la motivación.

Cuando la máquina se pone en funcionamiento y no hay marcha atrás, evalúo las cosas que ya tengo para hacer el proyecto y lo que necesito aprender.

A partir de ese momento hago promesas a las personas que me pueden proveer de los medios y conocimientos, y pido cosas a cambio (realizo ofertas).

De esta manera vamos creando redes de colaboración y aprendizaje.
Como puedes ver, las habilidades que pongo en juego son antiguas (declarar, pedir, prometer, ofertar, cumplir…). De esta manera, mientras trabajamos, inventamos cosas y creamos valor en forma de nuevos productos y servicios de mercado; una tarea que no se puede hacer desde la soledad sino desde el trabajo en equipo porque el aprendizaje transformador es un acto social que conecta mentes y coordina acciones desencadenado la inteligencia colectiva.

Cuando tengo claro lo que quiero (propósito), el aprendizaje fluye y se acelera en mí, aparece la claridad mental, el sentido y el criterio se abren paso. El aprendizaje que no logro extraer de mi equipo, proveedores y clientes para la excelencia en el proyecto, lo busco en Internet, pues desde el criterio, aquí tengo a mi disposición a los mejores maestros del mundo a un solo clic y a la hora que quiero.

Aprender me lleva de media unas 5 horas al día más la mayor parte de actividades de mi trabajo (4 horas adicionales), así como buena parte del tiempo que dedico a mis relaciones. Las actividades diarias que lo completan se basan en un ejercicio de asomarme a los cambios que están ocurriendo en el mundo y explorar las fronteras del conocimiento (actualización permanente). Cuando no tengo tiempo para hacer una tarea (como era el caso de pensar y escribir este artículo para ti), doy la orden a mi mente para ocupar a mi subconsciente en ese trabajo y que lo realice mientras duermo, enfocando todas mis funciones mentales al servicio de aprender y crear (algo que se consigue después de años de duro entrenamiento).

Más de 30 años después de terminar mis estudios universitarios, dedico más del triple del tiempo a aprender que cuando perdía las horas memorizando y repitiendo temarios que afortunadamente olvidé por completo hace años. Te cuento esto porque estoy convencido que aprender de manera permanente es una tarea que se impone en la nueva realidad en la que vivimos, de hecho vivimos en la Sociedad del aprendizaje.

Formas y métodos de aprendizaje para el siglo XXI.

Si quieres aprender de otra manera, aquí te dejamos otras pautas para hacerlo: aprendizaje basado en proyectos, aprendizaje activo, aprendizaje auténtico, aprendizaje basado en la investigación, aprendizaje basado en problemas, aprendizaje basado en retos, aprendizaje colaborativo, aprendizaje flexible, aprendizaje invertido, aprendizaje experiencial-vivencial, aprendizaje para el servicio.

Consulta aquí como hacerlo:

Aprendizaje basado en el colectivismo, aprendizaje basado en el construccionismo, aprendizaje autoorganizado, aprendizaje en espacios makers, gamificación, aprendizaje desde la mentorización, aprendizaje entre pares, aprendizaje basado en casos.

Consulta aquí como hacerlo:

Al final siguen vigentes los 4 principios básicos de la educación: aprender a ser, conocer, hacer y convivir.

No somos tan modernos como pensamos, impulsados por la estupidez de la titulitis repetimos nuestros viejos patrones de pensamiento sin reparar en ello, perdiéndonos la capacidad del aprendizaje para ser protagonistas en los cambios que ocurren en el mundo. La verdadera flexibilidad y el valor que podemos crear como personas nace de nuestra capacidad para aprender a aprender.

Adelante!!!

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