Por María Martos

Cuando he llegado a casa a media tarde he encontrado en mi puerta una pota roja, pequeña, aún caliente. Cuando he levantado la tapa, el olor me ha traído la ráfaga de algo que había casi olvidado: la sensación de estar en casa. El espacio no es solo algo físico, claro, es ademásemocional y afectivo. Mis vecinos habían dejado en mi puerta esta ollita, en un gesto hasta natural, cocinada a fuego lento durante toda la mañana, con la verdura del huerto que veo desde mi ventana, con la paciencia de guardar el unto de la matanza, con la simplicidad del que piensa en su vecino y con la generosidad del que no espera nada. Pote o pota, para nombrar cacerola o recipiente, generalmente de barro y ahora frecuentementede metal, donde se cocina un pote o potaje, es un término que se emplea sobre todo en el noroeste de España, León, Galicia o Asturias. También el unto (o manteca) es un término habitual en esta misma zona.
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