Qué tengo que aprender para ser jefe.

Una buena salida profesional en los tiempos que corren es ser jefe ¿No crees? ¿Para qué esforzarte en ser un empleado más? Ya que te pones, aspira a lo máximo, ¿por qué no? Nada te lo impide.

Bueno, si ya lo tienes claro (que es lo más importante), tendrás que aprender. Y ahí viene la primera barrera que debes escalar. ¿Dónde aprendo a ser jefe? Muchos como tú ya han repasado el catálogo de ofertas de las principales universidades y no han encontrado ninguna que encaje.
jefe
Deberás formarte. En este punto muchos se desaniman, no porque no tengan condiciones de partida para dirigir, sino porque tienen una idea preconcebida de que para liderar hay que haber nacido para ello o porque creen que se necesitan una serie de estudios y conocimientos muy especializados difíciles de adquirir. Tópicos, manidos tópicos!!!

Está claro que en universidades como Harvard y países como Estados Unidos hay programas excelentes para formar gerentes y directivos, el problema es que no están al alcance económico de cualquiera. Por allí pasan las élites económicas del país y del mundo para aprender a ser jefes; de allí salen buena parte de quienes dirigirán la economía, las empresas y las organizaciones del futuro.

Primer paso. Fuera excusas.
El asunto está en como ayudamos a los jóvenes desde un planteamiento democrático y social a aprender dirección y gerencia. Para dar el primer paso debes abandonar las excusas, ya sabes: yo no puedo, es muy difícil, no tengo dinero, no tengo carácter, soy ya mayor…

Segundo paso. Aprender. ¿Qué tengo que aprender?
Gerentes somos todos. Yo, igual que tú gerencio o cogerencio mi familia, mi empresa, mi equipo de trabajo, y sobre todo mi vida.

Todos somos gerentes de la empresa más grande de nuestra existencia: nuestra vida.  Sin embargo hasta ahora  nuestra inercia cultural nos decía: no te preocupes, cuando eres pequeño y luego joven te gerencian tus padres (además te puedes declarar joven hasta los 30 o 35),  luego te gerencia el estado… No te preocupes demasiado por esa engorrosa tarea, otros lo hacen por ti.

Todos tenemos en la cabeza la impronta y el estereotipo del jefe ordeno y mando en su atalaya y con su bola de cristal.

Ya dijo Peter Drucker que el modelo de gerente capataz está muerto. Estamos entrando en una etapa en la que te dediques a lo que te dediques, para hacerlo de manera satisfactoria deberás aprender gerencia/dirección/liderazgo.

Y además desde una vision disruptiva que te exige romper con los antiguos y desfasados tópicos de la dirección.

Para dirigir en tiempos modernos tengo que saber una serie de prácticas muy antiguas. Por ejemplo:

  • Conectividad. Implica relacionarse con otros de forma efectiva.
  • Escucha. Para conectarme con otros debo aprender a escuchar, crear un campo en el que permito que el otro entre en mi y me cambie.
  • Dirección y sentido. Crear una imagen del futuro compartida por todos, un lugar al que dirigirnos juntos y dar sentido a nuestra acción.
  • Coordinación. Armonización de nuestras actividades para alcanzar la misión.
  • Planeación. Recreación de los futuros posibles que pueden ocurrir (escenarios) para anticipar cambios y tomar decisiones. El futuro no se puede adivinar pero si leer sus tendencias.
  • Declarar. Abrir un espacio para que un futuro nuevo ocurra determinando el contexto y momento oportuno. La declaración es la espoleta que pone en marcha la acción.
  • Fundar juicios y afirmar.
  • Hacer ofertas. Pedir y prometer.
  • Crear narrativas influyentes.
  • Crear espacios emocionales de alta energía.
  • Cumplir y ser impecables.

En definitiva, cosas que se pueden aprender y están a tu alcance.

Todas tienen una cosa en común y es que se hacen hablando. Por tanto el saber decisivo es hablar de manera efectiva. Todo esto forma parte de una nueva mirada al ser humano como realidad corporal (biológica), lingüística y emocional.

En los directivos y gerentes son las destrezas descritas, muy por encima de los conocimientos especificos del área en el que operan, las que definen su eficacia y eficiencia.

Nuestro equipo de EMPRENDEDOREX trabaja en el desarrollo de nuevos directivos, gerentes y líderes; también en la implementación de estas prácticas en el desarrollo de empresas y organizaciones. Para ello tomamos las aportaciones de la filosofía del lenguaje (Austin, Flores, Echeverría) y la corriente norteamericana del pragmatismo.

Tercer paso. Aprender practicas aplicadas a la dirección.
Las prácticas efectivas de dirección producen acción y resultados. Los equipos altamente efectivos poseen los siguientes rasgos: las reuniones de coordinación son esperadas por todos, fluye la energía, la escucha es activa, hay conectividad… El líder convoca a la accion.

Nuestro equipo trabaja en cambiar las prácticas de las organizaciones proporcionando herramientas sencillas a los líderes y directivos en la siguiente línea: fijación de la vision, misión y plan estratégico, proceso participado por todos los miembros (aquí están contenidos los principios, valores, ideas…) y adquisicion práctica de las destrezas descritas en el apartado anterior.

Bien cuando esto está escrito podemos recordarlo en cualquier momento, pero con eso no cambiamos nada. El cambio transformador opera cuando en un ambiente emocional de alta energía diseñado por el líder, éste convoca a su equipo para  la accion.

El rendimiento explosivo se produce cuando se pasa de las ideas a la práctica y eso es visible en las reuniones.

En nuestro entrenamiento hay espacios muy reducidos (aunque necesarios) para el debate pero lo trascendente ocurre cuando las personas operan y crean cosas físicas y tangibles, sencillas y divertidas de ejecutar.

Por ejemplo: “…Bien está clara la vision y la misión pues hagamos aquí mismo el primer prototipo, que cada uno haga un dibujo o bosquejo en 2 minutos, bien, en 10 minutos hacemos una ronda de aportes. En 20 minutos con los recursos que tenemos en la mesa hacemos el primer prototipo… Ahora definimos quién se lo muestra a los clientes, quién  lo evoluciona… Bien todo claro, distribuimos tareas… En dos días volvemos a la reunión, evaluamos y seguimos…”

Veis, sencillas herramientas para un gerente,  sin grandes discursos (que son muy importantes), sin rictus carismático, sin directrices de capataz. Este es el perfil de las personas que están en el nivel de dirección, ellas producen espacios emocionales expansivos, ambientes de confianza, adhesiones, compromisos firmes, implicación etc.

En los equipos en los que el liderazgo convoca a la acción las personas se emocionan, son equilibradas, aprenden, investigan, innovan, emprenden. Y lo más importante, esta cultura se contagia desde el vértice superior de la pirámide al resto de la organización. Se genera un estilo que las personas acaban imitando y admirando y que se extiende desde los confines de la organización a otras esferas: seguidores, clientes, prescriptores, sociedad. Esencialmente enseñamos a los líderes a hacer un conjunto de cosas muy antiguas, pero eso sí, con un propósito completamente nuevo.

Ahora veamos que pasa en los equipos de bajo rendimiento. Hace ya mas de una década le decía a un colega que el diagnóstico principal sobre las organizaciones que nos contrataban no estaba en los informes o en las conversaciones iniciales con gerentes y trabajadores, estaba en la percepción de la energía emocional que se capta al entrar en la zona de trabajo y sala de reuniones del equipo. No está en lo que dice la gente acerca de su organización (las personas solemos mentir en este aspecto), sino en los estados de ánimo, que son transparentes y más contagiosos que cualquier virus conocido.

En la reuniones de los equipos de bajo rendimiento (sin liderazgo efectivo) la gente tiene la sensación de perder el tiempo, las personas no conectan entre si, no se escuchan, los debates se hacen eternos, no se produce nada, los asuntos se bloquean,  se discute sobre ideas, no hay produccion práctica, al final se da una patada hacia adelante a los problemas para otra reunión.

Claro está, entre uno y otro equipo hay una amplia gama. En todo caso la situación se puede revertir mediante el aprendizaje y la adopción de nuevas prácticas.

Cuarto paso Crear tu espacio.
Si en el espacio que quieres ejercer tu tarea como director no hay vacantes crea un espacio nuevo, crea tu equipo, tu organización. Si aspiras a más y los puestos de presidente están ocupados, siempre podrás crear una oferta nueva o quién sabe, declarar tu propia república independiente.

¿Quieres hacerlo tú? ¿Quieres formarte en los mejores y más asequibles programas de gerencia y dirección? En ese caso contacta con nosotros, ven a nuestra Escuela Internacional de Liderazgo.

También te invitamos al próximo seminario que realizamos desde nuestro Centro de Estudios Superiores en Liderazgo y Emprendimiento de la UNED que celebraremos el día 28 de abril (sede de la UNED en Madrid). Podrás venir o seguirlo por striming.

No tienes excusas para ser jefe, adelante!!!

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