El nuevo paradigma del conocimiento que sirve de base a la revolución educativa que se está gestando.

La educación que en los últimos siglos se sustentó en el conocimiento ilustrado entendido como información enlatada para su memorización, ha dejado de ser útil y amenaza con colapsar el desarrollo humano. El nuevo paradigma del conocimiento tiene su centro de gravedad en el criterio, la acción y la innovación que nos lanzan al emprendimiento y el liderazgo sobre la base de saberes no perecederos y multifuncionales.

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Hemos puesto el conocimiento en un altar que nos ha llevado a una frenética competición por acumularlo, convirtiéndolo en un fin en sí mismo, y no en lo que realmente es: un medio para transformar el mundo y acercar al ser humano a la felicidad.

El ideal ilustrado elevó el conocimiento a la máxima aspiración del individuo. Desde entonces se inició una carrera por adornarse de conocimientos y hacer ostentación de ellos (ideal académico). Si a esto le sumamos que la gran ocupación de la filosofía durante siglos también ha sido el conocimiento (epistemología), podremos entender la fiebre del conocimiento que nos está amordazando y asfixiando, impidiendo brotar el modelo de conocimiento transformador que necesitamos para colonizar la nueva realidad.

No estoy en contra de los aportes que la Ilustración y la Revolución Industrial hicieron en su día, el problema es que seguimos exprimiendo un modelo que no nos sirve para las contingencias del mundo actual. Llenar la cabeza de conocimiento ilustrado a nuestros jóvenes no tiene ningún sentido si no lo acompañamos de intencionalidad y criterio. Y desgraciadamente, es justo lo que están haciendo nuestras instituciones  educativas.

Hacia una nueva forma de entender el conocimiento.

A partir de los sentidos y la observación del mundo obtenemos datos, cuando los organizamos construimos información, y a partir de la información elaboramos el conocimiento. Por ejemplo: observamos una semilla de tomate y comprobamos que sometida a una temperatura de 20 °C con un 90 % de humedad, y unos componentes químicos de suelo determinados se produce germinación, desarrollo y producción de frutos. A partir de esa información creamos el “conocimiento ilustrado” en torno al tomate. El conocimiento pasa al sistema educativo y los profesores se ocupan de que sus alumnos repitan como papagayos esa información con los datos precisos hasta que se lo sepan de memoria (¡como si esa información se fuera a perder!).

Cuando alguien era capaz de recitar todos los datos e información organizada, se decía que tenía conocimiento del tomate. Pero ese conocimiento ya no es valioso, porque es abundante y está en todas partes. Ahora el nuevo entendimiento del conocimiento del tomate lo tiene quien partiendo de esa información, imagina una nueva conserva o aplicación, diseña un plan de acción para ponerla en el mercado, seduce a otras personas con su idea, crea un equipo y lo lleva a la práctica.

El antiguo profesor se quedaba en la descripción del tomate y todas sus distinciones, el nuevo profesor dice: os presento al tomate, esto es lo que sabe el mundo del tomate, ahora os invito a que inventéis  y creéis valor con él, por esto último os evaluaré. Este es el cambio radical de paradigma que desde el conocimiento marcará la nueva revolución educativa.

El conocimiento está sujeto a obsolescencia y cambio.

De qué sirve memorizar conocimientos, si seguro, cuando salgas de la universidad esos conocimientos ya estarán obsoletos o cuanto menos sujetos a revisión. Además la memoria es muy limitada, por muy buenas notas que tuvieras en la universidad, te aseguro que si ahora te pusieran un examen de primero de carrera suspenderías seguro.

La memorización del conocimiento tenía sentido cuando sus soportes eran muy limitados (oralidad, escritura). La imprenta supuso un gran avance en su difusión y acceso. Pero hoy, estamos expuestos al conocimiento universal que es ubicuo, accesible, inmediato y multiplataforma; por lo que  no tiene ningún sentido su memorización sistemática.

Hemos sobrevalorado la función cerebral de la memoria (conocimiento – memoria), y limitado las otras inteligencias humanas (inteligencias múltiples), frenando funciones mucho más ricas y necesarias para las exigencias del mundo actual (criterio, imaginación, creatividad, innovación, análisis, toma de decisiones y acción…).

Y lo peor de todo es que tenemos una confusión colectiva sobre el fenómeno del conocimiento. Nos creemos modernos y cultos cuando hacemos gala de datos e información, y no nos damos cuenta que estamos inmersos en una concepción trasnochada del mismo. Concursamos para jactarnos que tenemos más datos e información que otros, y a eso lo llamamos conocimiento, cuando realmente es información, que en todo caso, sería más eficiente si en lugar de estar guardada en el cerebro lo estuviese en un dispositivo externo para no sobrecargar sus circuitos neuronales.

El mundo se debate en la desazón que genera el modelo agotado de conocimiento ilustrado al que sigue aferrada nuestra comunidad educativa, sometiendo a una tortura china a nuestros alumnos en las aulas, y el paradigma naciente al que intentan cerrar el paso nuestras mortecinas instituciones académicas.

El conocimiento desde la filosofía.

El conocimiento desde la mirada de la filosofía (epistemología) ha dominado la agenda de trabajo de los últimos siglos y ha sido observado desde diferentes puntos de vista. El influjo de Descartes y el mecanicismo han hecho unos aportes impagables al progreso humano, pero sus postulados hacen aguas en la nueva civilización que habitamos. Más reveladora y práctica es la apertura que desde la filosofía hace Marx para encarar el nuevo tiempo en su tesis once contra Feuerbach: hasta ahora los filósofos se han dedicado a describir el mundo, el reto ahora es transformarlo.

La revelación de Marx marca el punto de inflexión para armar el nuevo paradigma del conocimiento y la acción humana, nunca leí algo más moderno.

El cambio educativo necesita definir el modelo de conocimiento en el que se va a sustentar, es decir, en el tiempo actual en el que vivimos,  qué enfoque queremos dar al conocimiento para ayudarnos a enfrentar los enormes desafíos de nuestra realidad. Si el enfoque es el antiguo, no hay cambio posible.

Tener una noción global y holística del saber humano.

Los grandes avances sobre el funcionamiento del mundo y la inflación de saber, generó la mala práctica de seccionar el conocimiento por materias, cuando el mundo no está separado por compartimentos estanco. Este hecho nos ha privado de una perspectiva integral de la realidad. El primer acercamiento de un niño al conocimiento debería ser para aprender a mirar el universo desde la perspectiva de la integralidad (lo físico, lo inmaterial, lo temporal …), ofreciéndole una perspectiva amplia de los horizontes y las fronteras del conocimiento humano (naturaleza, arte, historia, matemáticas…). De este ejercicio surge una interpretación global que servirá como un mapa y una guía para entender el mundo, dando sentido y ayudando a encajar los conocimientos que se adquirirán a lo largo de la vida. Antes de acercarnos al conocimiento necesitamos ver el puzzle completo para cuando nos enfoquemos en un aprendizaje sepamos en qué lugar estamos y cuales son las piezas que lo componen. Vemos que el ideal enciclopédico sigue estando vigente y es compatible con el crecimiento exponencial del conocimiento específico y la superespecialización que general (si queremos enfocarnos en un problema muy concreto necesitamos una visión global del mundo).

El conocimiento en sí mismo es neutro.

Es falso que el conocimiento cambie el mundo. Eso sólo puede ocurrir si hay una persona decidida a hacer algo con él. Esta reflexión debería hacernos cambiar todo el entendimiento sobre el conocimiento y su forma de gestionarlo.

El conocimiento en el mundo de hoy no puede plantearse como una tarea indiscriminada para introducir información en el cerebro, si es así, lo mismo da tener la cabeza llena de conocimientos que de garbanzos. La cuestión es: desde una mirada global al mundo ¿cuáles son mis intereses? ¿Qué proyecto vital me hace feliz? ¿Cuál es mi pasión? Y a partir de esas preguntas decidir qué conocimientos necesito para hacerlo. Esto supone convertir al conocimiento en un medio en lugar de un fin, modificando por completo la relación sujeto-conocimiento como una tarea apasionante, llena de sentido y capaz de generar conexiones neuronales duraderas, es decir, aprendizaje de primer nivel.

Me desespero cuando veo a mis hijas memorizar cientos de temas sin sentido, sin emoción, para soltarlo en un examen como una explosión de diarrea.  Y el cerebro, que no es tonto, borra rápidamente de su memoria tanto material inservible, mientras el sistema somete a nuestros jóvenes a una tarea improductiva que destruye las funciones más valiosas de sus mentes (capacidad de hacerse preguntas, probar cosas nuevas, crear…)  ¿Nos estamos volviendo locos.

A muchos estudiantes brillantes con varias carreras y másteres universitarios les he preguntado ¿y ahora qué vas a hacer con esos conocimientos? Las respuestas son pobres. ¿Para qué sirve el conocimiento si no tienes un plan para hacer algo con él? Para qué hubiera servido descubrir que los mohos matan a las bacterias si con ello no se hubieran hecho antibióticos.

Las nuevas bases del conocimiento para el cambio educativo.

  1. A cada ciudadano desde la escuela hay que proporcionarle una visión de conjunto del conocimiento humano y sus fronteras.
  2. Trabajar el conocimiento desde una perspectiva práctica (el conocimiento como un medio), aquí se necesita un cambio de rol del profesor de proveedor de conocimiento a coach y desarrollador de sentido y criterio en el alumno (hacer preguntas orientadas a un fin, discernir, gestionar información …). Todo esto supone un cambio de prácticas dentro y fuera del aula. Por ejemplo, si hoy se trabaja el tema de la comunicación humana, el aprendizaje práctico podría ser: construyan ustedes un canal de wapsap  con los alumnos de otras clases y otros institutos para proponerles un plan que previamente han decidido…. Y en esta senda, los alumnos mientras se acercan al conocimiento y lo aplican, aprenden y construyen sus proyectos vitales.
  3. Adquirir conocimientos no sujetos a obsolescencia.
    ¿Qué conocimientos no son pasajeros? Todos sabemos que lo que lo que se estudia, al poco tiempo se habrá quedado viejo y sujeto a revisión. Pero hay conocimientos que son la clave del éxito que ni siquiera se enseñan, y por tanto no se evalúan, y sin embargo son la base del liderazgo, la dirección, la gerencia (management), el emprendimiento, la creatividad, la innovación…

Estos saberes tuvieron validez hace miles de años, la tienen ahora, y la tendrán en el futuro si seguimos vivos como especie. Por ello constituirán el saber central en los próximos años, cualquiera que los adquiera ahora, estará sacando ventaja al resto.

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Las destrezas conversacionales básicas que nos permiten transformar el sistema se basan en 6 Dominios transversales (escuchar, declarar, afirmar, enjuiciar, pedir, prometer).

El salto hacia la calidad total del sistema se alcanza cuando profesores y alumnos entrenan los  9 Niveles de excelencia para el proyecto vital: dirección, relaciones internas, relaciones externas, trabajo, aprendizaje, renovación, emocionalidad, planificación y evaluación.

No hay tiempo que perder.

Adelante!!!

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4 pensamientos en “El nuevo paradigma del conocimiento que sirve de base a la revolución educativa que se está gestando.

  1. rus

    totalmente de acuerdo, el sistema educativo actual, bancario, apostado en la memorización y pasividad genera personas sin espíritu critico, sin conciencia de sus potencialidades creativas ni relacionales. seres anónimos, limitados. yo establezco el paralelismo con los animales en cautividad una vez alejados de la naturaleza no pueden volver a ella. el sistema educativo mata los instintos de creatividad, de búsqueda, de invención de nuevas posibilidades y relaciones. yo hago actividades educativas desde el paradigma de la incertidumbre, no se aceptan preguntas, solo experimentaciones, se trata de construir el saber desde el desarrollo de los know how individuales y el conectivismo (tu experiencia y la mia suman). el sistema educativo no prioriza el desarrollo de las personas, ni sus emociones, sigue anclado al paradigma industrial. no queda otro camino que seguir poniendo granitos para formar personas emerec (emisores activos, receptores críticos) que vislumbren otras posibilidades. saludos

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    1. Juan Carlos Casco

      Hola Rus, tremendamente valiosas tus aportaciones que suscribo punto por punto. Sigamos conversando y proponiendo acciones prácticas para contribuir a la revolución educativa que se está larvando. Gracias!

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  2. Pingback: Una revolución educativa inspirada en los rasgos del paradigma cultural naciente. | El blog de Juan Carlos Casco

  3. JUAN CARLOS ARAGON RUIZ

    Hola, me gusta la aportación que realizas, es muy cierto que el conocimiento no sirve de nada para la sociedad si no lo transmitimos y lo pasamos a la siguiente generación, el creernos sabedores de un basto conocimiento solo alimenta nuestro ego, pero frena nuestro crecimiento como seres humanos, podemos ir mas haya de lo que siempre se inculco de manera repetitiva. Hay que fomentar el libre pensamiento y las distintas formas de ver la vida y como podemos enfrentarles. Necesitamos convertirnos en gente que quiera y promueva el cambio; política, ciencia, arte, desarrollo, economía, infraestructura, igualdad.

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