El nuevo liderazgo de los Grupos de Acción Local para un mundo rural en tiempos de cambio.

La incorporación de tecnología (aunque la misma fuera muy rudimentaria) ha sido una constante en la historia de la humanidad, sin embargo en la actualidad estamos asistiendo a cambios estructurales sobre los que no existen precedentes, y a partir de los cuales se producirán consecuencias que aún no somos capaces de imaginar. Escenarios impensables, casi tomados de una película ciencia ficción, cada día se encuentran más cercanos a nuestra cotidianidad y forman parte habitual de nuestras vidas y nuestras rutinas. Por otra parte, nuevos modelos de organización y sobre todo, nuevas formas de pensar, nos van a ayudar a enfrentarnos a las circunstancias que se nos avecinan.

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Sin embargo el ajuste en las tareas y funciones que vamos a tener que asumir para participar y ser beneficiarios de estos cambios, no se está produciendo de forma lineal en todos los contextos, abriéndose una brecha cada vez más sensible entre el medio urbano y el rural. Los que hemos optado por vivir y/o trabajar en favor de los territorios rurales, deberemos hacer un esfuerzo extra si queremos ser participes de los avances tecnológicos y de conocimientos que provocarán este nuevo orden. En caso contrario, podríamos correr el riesgo de convertirnos en personas poco participativas, y con ello no ser reconocidos por el nuevo espacio económico y social tan prometedor que se nos avecina.

Esa mirada disruptiva hay que llevarla a la óptica del medio rural, se trata de un nuevo mundo lleno de oportunidades para el que tenemos que estar preparados, o al menos al que debemos enfrentaros desde una actitud proactiva y vanguardista, en línea con las organizaciones que lideran estos procesos.

Desde la iniciativa europea LEADER, recientemente renovada a través del DLCL (Desarrollo participado por la Comunidad Local) [1] debemos asumir la responsabilidad de dar respuesta al reto inminente de ser partícipes proactivos de estas nuevas visiones.

La situación de crisis sin precedentes que ha azotado las estructuras políticas, económicas e institucionales en los últimos años, también ha afectado profundamente a los Grupos de Acción Local. Estas estructuras participativas, reconocidas por haber sido los garantes de procesos de participación y democracia en el nivel rural, en la actualidad son vistas como estructuras politizadas, profundamente burocratizadas, cuyo fin se concentra en la captación de subsidios europeos, que en lugar de destinarse a hacer “crecer” los territorios, se dedican a “sostener” estructuras productivas ancladas en el pasado.

En esta imagen que genera cierto sentimiento derrotista, consumimos las energías en los procesos administrativos, paralizados y asaltados por las dudas de los continuos controles e inspecciones, abandonando el principal propósito que como agente dinamizador del territorio debemos desarrollar, cual es el de servir de cauce y animación a la experimentación y la acción innovadora.

El canal de trasmisión en relación a las estructuras europeas, ideado por LEADER desde su creación, se ha roto o al menos se encuentra bajo mínimos. Si bien el DLCL ha revitalizado el espíritu participativo y de integración de la ciudadanía en la ejecución de las políticas europeas, su utilización por los estados miembros aún no está produciendo los resultados esperados. Por su parte los GALs no están cumpliendo de forma correcta su función de acercamiento de las políticas y estructuras europeas a la ciudadanía. Estas tareas se reducen a garantizar la publicidad de las ayudas, y a intermediar en los controles, sin que realmente se posicionen como altavoces para trasladar las necesidades e ilusiones de los habitantes rurales. Sin embargo, aparecen nuevas iniciativas como Grupos Operativos y otros, que sin duda ocuparán un espacio, “nuestro” espacio, si no somos capaces de visualizar otro orden y otro papel a desempeñar.

En estos momentos cuando el debate se encuentra en proponer posibles soluciones al crecimiento desmedido de las ciudades, y como consecuencia al despoblamiento rural; la verdadera cuestión a abordar no es tanto si el modelo productivo a futuro tendrá o no que pasar por la modernización y digitalización de los activos rurales; el asunto principal a debatir es el papel que el medio rural debe desempeñar en la carrera hacia la tecnificación y especialización de los recursos productivos.

Los Grupos de Acción Local atesoramos aún (hasta que seamos arrebatados de ese protagonismo) un liderazgo claro en las relaciones que se producen en nuestro propio ámbito de actuación. Hemos sabido afianzar relaciones con nuestros “clientes”: autoridades públicas locales, y agentes económicos y sociales; generando un espacio de  “confianza” sobre el que se sustenta nuestra actividad.  Sin embargo, esto no va a ser suficiente mañana.

El siguiente paso al que nos enfrentamos, es demostrar que bajo esas amistades consolidadas estamos dispuestos a marcar el ritmo del cambio, y vamos a ser capaces de generar zonas disruptivas donde lo urbano y lo rural se entiendan como un todo, donde los laboratorios de ideas y de proyectos se conviertan en el principal motor de nuestro día a día, y donde el riesgo no se mida en el grado de compromiso de nuestros programas, sino en si hemos sido lo bastante audaces como para presentar una respuesta, al menos experimental, a cualquiera de los retos a los que nos enfrentamos.

Es, en esta misión donde debemos ahora concentrar nuestros esfuerzos, abrirnos a nuevos planteamientos, adquirir nuevas competencias para liderar el nuevo tiempo, desarrollar nuevas capacidades, incorporar las últimas tecnologías y avances científicos (nano, bio, info, cogno) que están cambiando todos los aspectos de la vida: salud, alimentación, ocio, actividades productivas, etc… pero sobre todo, tenemos que reconocer la capacidad adquirida a lo largo de estos 25 años de ejercicio, de “liderar” un nuevo modelo de transformación económica y social que posicione al medio rural en la vanguardia del cambio.

Estamos en el mejor momento para redefinir nuestro rol y desde un nuevo liderazgo, dar respuestas a los grandes retos que tenemos en el medio rural y en el mundo.

Mª Angeles Muriel Gonzalez

Técnico de Desarrollo Rural.

Experta en innovación y procesos de especialización en el medio rural.

Linkedin: www.linkedin.com/in/mª-angeles-muriel-gonzález

Skype: Mariangeles Muriel González

Mail: mangelesmuriel@gmail.com / mamuriel@tagus.net

[1] En el período de programación 2014-2020, el método LEADER ha ampliado su marco bajo el DLCL a tres fondos adicionales de la UE: El Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP); El Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER); y El Fondo Social Europeo (FSE).

 

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Un pensamiento en “El nuevo liderazgo de los Grupos de Acción Local para un mundo rural en tiempos de cambio.

  1. Juan Carlos

    Queremos agradecer a Mariangeles los aportes realizados en torno al futuro de nuestras organizaciones, así como las claves que nos ofrece para el desarrollo del mundo rural y urbano en un momento de cambios trascendentes. Gracias Mariangeles por ofrecernos tu poderoso punto de vista de la realidad. Adelante!!!

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