De líderes y lidericidios. Los líderes movilizan.

Convócame a la acción y te seguiré.
Muchos pensadores lo han expresado en términos parecidos a estos: las ideas nos separan y la acción nos une.

El tiempo actual está rompiendo los paradigmas clásicos de la organización, la gerencia, la dirección y el liderazgo. El elemento más distintivo y diferenciador entre las viejas y las nuevas organizaciones está en el estilo de liderazgo que las sustenta.

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Liderazgo carismático.
Es evidente que el liderazgo carismático del estilo de Luther King, Mandela o Teresa de Calcuta, seguirá siendo decisivo para abrir los nuevos espacios por los que discurra la humanidad, y es importante que se cultiven y surjan liderazgos de este tipo para hacerse cargo de los grandes desafíos que enfrentamos (cambio climático, conflictos bélicos, desigualdades globales…).

Para abordar la complejidad del mundo moderno en esferas menos decisivas, pero sumamente importantes estamos asistiendo en un cambio global del modelo de liderazgo. Vivimos en un proceso de desgaste de la autoridad asociada al poder del cargo. De eso entendían de lo lindo en la antigua Roma y sabían la importancia del liderazgo asociado a la autoridad (auctoritas versus potestas). Y como la autoridad se gana a pulso con el ejemplo personal y en la praxis.

El liderazgo es un atributo de carácter horizontal.
Las capacidades de liderazgo han dejado de ser un rasgo y espacio restringido para jefes, gerentes, directores, hasta convertirse  en un rol que toda persona puede y debe ejercer en la práctica, independientemente de su status o posición. De ahí que me refiera al concepto de “intraliderazgo” como capacidad  que cualquier persona puede ejercer independientemente  de su posición en la organización (operario, técnico, empleado, colaborador, gerente, hijo, alumno, padre, profesor …).

Dar trigo antes que predicar.
El entendimiento del líder como predicador con buena verborrea que suelta su discurso y se va “a lo calentito” o se recluye a la defensiva para mantener su posición está en franca decadencia. No hay “lidericidio” más seguro que el de aquel que no armoniza la acción con el discurso, acaba ocurriéndole como al rey desnudo del cuento.

Esto no supone minusvalorar la dialéctica y la importancia de expresarse bien y en público. Sin duda un buen orador es capaz de crear ambientes de alta energía  con su plática, y esto es una potente palanca para impulsar su liderazgo, pero en los tiempos que corren si te ven el plumero no eres nadie.

 ¿Liderazgo por inmersión o  por elevación?
Puedes optar por el modelo que quieras, pisando la cabeza a tu gente para que se hundan en el barro para destacar o elevándola por encima de ti. Es tu elección (la segunda opción es más ética y rentable).

El liderazgo convoca y moviliza la acción.
Los grandes líderes han sido reconocidos como tales cuando han declarado la realización de una obra o una tarea ambiciosa y han llamado a la movilización colectiva para hacerla realidad con una fecha de entrega. Compartamos un sueño y hagamos juntos una tarea y permaneceremos unidos, discutamos de ideas y garantizaremos una guerra sin cuartel de resultados infructuosos.

Ya, ya lo sé que las ideas son muy importantes, estoy de acuerdo que las ideas son el pilar que sustenta los principios y valores, y que éstos han de marcar la dirección de la acción. Sé que lo que escribo es políticamente incorrecto. Lo que estoy intentando decir es que la gente está hasta el gorro de debates de las ideas, precisamente porque lo que toca en este momento es la acción (los líderes son más penalizados por la inacción que por equivocarse en la acción).

El liderazgo es transformación y sin acción no hay cambio posible. Pese a eso asistimos a  debates eternos sobre las ideas, después de los cuales no queda energía para nada más, más allá que reponerse de las heridas hasta la próxima revancha, donde ya no será el espacio para las ideas sino de las rencillas y el ajuste de cuentas.

Yo, igual que ustedes, tengo mis ideas y firmes convicciones, sin embargo esto no es obstáculo para que hagamos cosas juntos.

Mis líderes de referencia no son aquellos que pasan revista cada cuatro años a mi ideario y dan un recordatorio al catecismo de mi credo. Mis líderes me convocan a una obra de la que me hacen sentir parte (aunque sea  pequeña). Mis líderes me inspiran con su ejemplo, me declaran que soy importante, me dan una visión del futuro que me reconforta y estimula, me sacan del letargo, me retan, me hacen una oferta y me piden que haga cosas, con ellos estoy dispuesto a jugármela e incluso a perder… Mis líderes me convocan a la acción… Mis líderes son valientes y se enfocan en la transformación, viven más en el futuro que en el pasado, me reparten juego, me permiten que me equivoque y aprenda, me alientan cuando desfallezco, me quieren y de vez en cuando me dicen que soy importante en la misión…

Detrás de cada gran problema hay un puesto vacante de líder.
Y miren ustedes si tenemos obras inacabadas para que nos convoquen nuestros líderes: la crisis económica, el cambio climático, las desigualdades, el hambre… Con la inercia actual asistiremos a muchos años de debates de las ideas y a una cadena de “lidericidios” y de gente quemada, hasta que de este guirigay surjan voces que digan: yo me hago cargo de este problema, yo prometo consagrar mi vida a esto, quiero hacerlo y empezar ahora…¿Quién me sigue?

Bueno a mi realmente lo que me interesa es como cada ciudadano experimenta una transformación tomando consciencia de que es un agente de cambio, un líder en el ecosistema social en el que opera (la familia, la empresa, el aula, la comunidad de vecinos). Solo te estoy pidiendo que hagas el esfuerzo para convocar a las personas de tu entorno a tareas practicas enfocadas a que todos participen y ganen, da a cada persona una función en la que se sienta importante y una reputación que pueda sostener. Tu vida cambiará, y la de ellas también.

Te lo prometo!!!

2 pensamientos en “De líderes y lidericidios. Los líderes movilizan.

  1. Juan Choque Ortiz

    Si naciste para ser lider en algun momento apareceras, pero si a traves de tus organos sensoriales y las persepciones de tu entorno permiten ver un vacio de autoridad y liderazgo, es el momento de tomar decisiones y formarte de alguna manera como el lider pragmático, eficiente e inteligente, no jalando, tampoco empujando sinó caminando paralelamente con tu gente, propositos y valores.
    Entiendo que no hay mejor manera de guiar con la obra y el ejemplo.

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