10 Retos para abrazar la innovación y ser protagonistas en el mundo del 2050.

Los rasgos del nuevo tiempo son la acción y la innovación, y para ello necesitamos desarrollar nuevas sensibilidades, habilidades y prácticas que la potencien en todas las facetas de nuestras vidas y las de nuestras organizaciones. Aquí tienes 10 retos y una hoja de ruta para comenzar a hacerlo.

El Movimiento2050 está en marcha, te estamos esperando. 

  • Reto 1. Crear una cultura innovadora en la organización.
  • Reto 2. Sortear la administración para promover la innovación.
  • Reto 3.  Desarrollar sensibilidades y habilidades para propiciar la innovación.
  • Reto 4. Entrenar la innovación aprendiendo a asociar conceptos.
  • Reto 5. Propiciar la innovación creando nuevos espacios sociales para que surja.
  • Reto 6. Construir un ecosistema para que la innovación arraigue.
  • Reto 7. Capacitar líderes que promuevan la innovación.
  • Reto 8. Asumir nuevas prácticas para producir innovación.
  • Reto 9. Poner el foco en las personas (innovación social).
  • Reto 10. Aterrizar la innovación en la realidad territorial.

Reto 1. Crear una cultura innovadora en la organización.

La innovación está de moda, todos aspiramos a desarrollar nuevas ideas, productos y servicios; pero nos centramos demasiado en las cosas en lugar de hacerlo en las personas y sus relaciones. La innovación no es un rayo que surge de la inspiración divina, sino del cultivo social de la sensibilidad y el entrenamiento de habilidades.

La madre de todas la innovaciones es crear una cultura (ambiente) que envuelva al conjunto de la organización, trabajando una serie de dominios: creación de espacios de relación fértiles, entrenamiento de competencias, desarrollo del atrevimiento, cambios en la dirección y modelo de gestión, darnos permiso, implantación de un modelo y una metodología.

Reto 2. Sortear la administración para promover la innovación.

La administración y su celo normativo (regulación) matan la innovación, son sus antípodas. 

La innovación es el juego para alterar el orden de las cosas: retar a lo establecido para crear algo nuevo, rebeldía positiva para encauzar la realidad por nuevos derroteros, una guerra abierta y permanente a la vulgaridad. En esencia, todo lo opuesto a la burocracia.

La innovación necesita un entorno favorable, lo más alejado posible de la rigidez institucional, y eso es incompatible con el celo de las administraciones por tenerlo todo bajo control a través de normativas cuyo objeto es pensar el futuro en clave de pasado.

Reto 3.  Desarrollar sensibilidades y habilidades para propiciar la innovación.

La innovación no es un conocimiento, de ser así, todos lo habríamos aprendido y seríamos innovadores. Se trata del cultivo de una sensibilidad (amor a algo) y el aprendizaje de competencias (escuchar, prometer, pedir, declarar…).

Igual que jugar a tenis o montar en bicicleta no se puede aprender como un conocimiento, sino que precisan de una motivación (sensibilidad) y horas de práctica, lo mismo ocurre con la innovación. Lo que hace competente a Nadal en el tenis o a LeBron James en el baloncesto, es los miles de veces que ensayan una jugada, pero lo que les hace especiales es el amor (sensibilidad) por el juego.

Definitivamente necesitamos fomentar el amor por las cosas importantes de la vida y el cultivo de competencias genéricas para crear comunidades de personas innovadoras.

Reto 4. Entrenar la innovación aprendiendo a asociar conceptos.

Podemos aprender prácticas sencillas para crear innovación, como asociar conceptos y realizar conexiones probables e improbables entre las cosas para generar ideas y propuestas nuevas: palo y fregón (fregona), coche de caballos y máquina de vapor (automóvil), vídeo y libro (videolibro).

También a observar lo que está funcionando en otros lugares o contextos para adaptarlo y generar con ello una oportunidad (el futuro ya está ocurriendo en algún lugar del mundo). Para eso es necesario convertirnos en personas sensibles a lo que no funciona (anomalías), comprometidas y dispuestas a buscar soluciones desde la motivación, la voluntad y el atrevimiento; en una apertura permanente al mundo, sus tendencias y fronteras del conocimiento.

Reto 5. Propiciar la innovación creando nuevos espacios sociales para que surja.

Para poner a germinar la innovación y crear un semillero de personas emprendedoras es necesario habilitar nuevos espacios donde desarrollar ambientes de alta energía (espacios emocionales expansivos) que propicien el arraigo de nuevas prácticas.

Claves de los nuevos espacios para trabajar la innovación en las políticas públicas (educación, emprendimiento, empleo) y su aplicación en la empresa, el aula y las organizaciones: el conocimiento es la materia prima, el objetivo es que cada persona desarrolle su proyecto vital, aprendizaje de competencias clave para el siglo XXI, asunción de desafíos globales, escucha de las necesidades de la comunidad, elaboración de soluciones (prototipado), creación de ofertas, aprender haciendo, cultura de la colaboración (ganar / ganar), generación de redes de alianzas, incorporación de las últimas tecnologías.

Reto 6. Construir un ecosistema para que la innovación arraigue.

Para el arraigo de la innovación en una comunidad se necesita crear un ambiente favorable soportado en un liderazgo que lo facilite (innovación/liderazgo/emprendimiento son realidades indisociables).

La creación de un ecosistema contempla un conjunto de intervenciones: formación de los líderes que se van a hacer cargo de él; desarrollo de un modelo de intervención que integra alianzas, organizaciones del territorio, procesos de intervención y herramientas; aprendizaje de nuevas competencias. 

El objetivo final es que todas las personas tengan los medios a su alcance para construir sus proyectos emprendedores.

Reto 7. Capacitar líderes que promuevan la innovación.

La tarea de liderar (gerencias, dirigir, emprender) se ha vuelto mucho más compleja. En el pasado, el futuro era mucho más predecible, el liderazgo actual exige enfrentar el cambio de manera permanente y repentina, de ahí que su ejercicio precisa de una disciplina para innovar, producir ideas y renovar permanentemente las ofertas a la comunidad.

La adopción de una nueva cultura de la organización desde la dirección basada en la flexibilidad, la adaptación al cambio, aprendizaje permanente de nuevas prácticas, tolerancia al error desde la intolerancia a la incompetencia, actitud proactiva desde la disciplina, trabajo colaborativo y en equipo desde la responsabilidad individual, identificación  y potenciación de la pasión y el talento en las personas, compromiso con una causa.

Reto 8. Asumir nuevas prácticas para producir innovación.

La innovación no es un recurso puntual, es una actitud y una postura ante la vida, un espíritu que cuando lo incorporamos se convierte en parte de nuestro ser.

Podemos convertirnos en personas innovadoras si convertimos estas 6 prácticas en hábitos: asociar cosas relacionadas; asociar cosas sin relación aparente (fuerza conexiones, mezcla, separa el grano de la paja, observa cosas que están funcionando en otro campo, relaciónate con personas distintas a ti, incorpora sus visiones); recursividad (define tu propósito, etiqueta cada elemento que tienes a tu alcance para cumplir con él, identifica los elementos que te faltan, organízalos en tu mente, elabora una hoja de ruta, ponla en acción); crea un hábito de ejercicio diario (practica ejercicio físico, programa tu mente y ponla a trabajar, realiza el calentamiento haciendo conexiones probables e improbables, organízalas, traza un plan de acción); reprograma tus sueños (define tu deseo de forma precisa, escríbelo y dibújalo, ponlo en la mesilla de noche, mira la imagen y lee el texto cuando te vayas a dormir, escribe los cursos de acción que te ha construido tu mente cuando te despiertes); pon en acción la mente maestra (identifica la solución que persigues, selecciona una o varias personas de confianza, expón el tema, conecta a las personas, recoge el valor surgido).

Reto 9. Poner el foco en las personas (innovación social).

Tenemos un desarrollo científico y tecnológico impresionante, capaz por sí mismo de resolver todos los desafíos que tenemos como civilización (medio ambiente, alimentación, salud); sin embargo, nuestro progreso no avanza tan rápido como debería porque nuestras formas sociales, de relación, modelos de organización y dirección han evolucionado muy poco en milenios.

Al contrario de lo que podríamos pensar, la innovación (desarrollo científico y tecnológico) es abundante, se amontona a nuestro alrededor a la espera de ser utilizada, lo que ocurre es que nuestra tecnología social es arcaica y frena la aplicación práctica de los avances científicos y tecnológicos.

La innovación tecnológica es muy importante, pero de nada sirve si no nos aplicamos en la innovación social, aprendemos a ser más flexibles, abiertos al aprendizaje y al cambio, a innovar como personas y organizaciones en nuestras prácticas diarias, en lo que decimos (como hablamos) y lo que hacemos (como actuamos).

Reto 10. Aterrizar la innovación en la realidad territorial.

La innovación no es una teoría, su valor surge cuando la aplicamos en la práctica a las políticas públicas y al servicio de la vida de la gente para generar economía, empresas, nuevas actividades y empleos.

Necesitamos nuevos referentes de innovación territorial con un enfoque ascendente (abajo/arriba) que propicie la participación y ponga en juego la tecnología, los recursos y las iniciativas de la población.

El modelo en el que se basan los grupos de acción local en la Unión Europea, es un instrumento esencial para crear ecosistemas de innovación a pie de terreno y promover el desarrollo.

La innovación no es una elección, es una cultura y una actitud ante la vida para ser significativos y tener un lugar destacado en el mundo del futuro.

Adelante!!!

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