El liderógrafo de emprendedorex. David Cameron.

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El capitán que dejó su barco a la deriva en medio de la tormenta y resquebrajó Reino Unido y Europa.

Hemos traído a Cameron al Liderógrafo para que en tu camino de crecimiento hacia el liderazgo aprendas lo que nunca debes hacer.

Los europeos no merecemos liderazgos de este pelaje, han sido muchas décadas trabajando juntos para superar siglos de guerras, destrucción y sufrimiento; en la construcción de un espacio de libertad, justicia y progreso. Demasiado esfuerzo para que todo el trabajo se pueda venir a bajo por la falta de liderazgo. Como dice Maxwell, todo se levanta y se destruye con el liderazgo, y esta es la prueba más palmaria.

Cuándo y qué preguntar a la gente.

Espero que hayamos descubierto la importancia que tienen en el liderazgo la cosa de hacer buenas preguntas, y esto incluye el cuándo preguntar, a quién preguntar, dónde preguntar… Admiro a los  líderes que confiesan haber vivido el «síndrome de la soledad» cuando han tenido que tomar grandes decisiones, muchas veces a contrapelo del estado emocional de su gente, pero pensando siempre en el mantenimiento del rumbo de la nave, en la misión y los principios. Democracia no es preguntar a la gente cuando a uno le tiemblan las piernas para tomar decisiones, no es preguntar a la ligera cuando está comprometido el futuro, cuando las emociones distorsionan la realidad…

Movilización, influencia, unión.

Los líderes movilizan, inspiran y unen a su gente. Cameron no ha sabido crear un futuro para su gente. El pasado es fuente de conflicto, la convocatoria a un proyecto de futuro nos une. Cameron es un pobre hombre incapaz de crear un gran proyecto en torno al cual movilizar, inspirar y unir. Su acción centrada en «arreglar el pasado» en torno a las identidades históricas (apertura/Splendid isolation), desemboca siempre, inexorablemente en el conflicto y la desunión.

Valentía y responsabilidad.

Cuando Cameron dijo «los grandes problemas hay que afrontarlos y no eludirlos», para justificar la convocatoria de un referéndum, delegó (por cobardía) en los ciudadanos de su país una responsabilidad que le correspondía a él. Aún a riesgo de dividir a su gente, trocear su país, resquebrajar la UE y mandar un mensaje funesto al nacionalismo y fanatismo global. ¡Pobre hombre! ¡Qué falta de carácter! Y todo ello por no tener liderazgo sobre los suyos (81 tories euroescépticos).

Pragmatismo y tacticismo.

Fueron los valores por los que se reconoció a Cameron para contrarrestar a Blair, valores muy de moda, pero que a la postre destruyen el liderazgo ante la ausencia de visión, misión, dirección, principios… La estética de las formas frente al fondo. ¡Un desastre!

La coherencia y responsabilidad de los actos.

Es hacer lo que se dice y actuar como se piensa, siempre midiendo las consecuencias del actuar. No se puede apelar al valor de la unidad (referéndum de Escocia) y no actuar de la misma manera para defender la unidad en todos los foros (UE). Cuando no hay principios uno acaba mal con todos y el glamuroso pragmatismo y tacticismo se convierten en capas de mierda que te cubren hasta las orejas.

Sentido de la dirección (visión/misión).

Cuando el capitán embarca a su gente en un viaje mar adentro, al menos debe tener una visión clara y un plan. No se puede carecer de hoja de ruta en el medio del mar y en aguas turbulentas.

Una persona que aspira a liderar debe tener un fuerte sentido de la historia y una interpretación clara del futuro, aunque esté equivocado (los seguidores perdonarán al líder que se equivoque con su visión, lo que no le perdonarán nuca es que no tenga una visión). Cameron no tiene una visión del futuro, por eso ha delegado una función irrenunciable del liderazgo en su pueblo, aún a sabiendas de que una mala elección fundada en las emociones del presente (crisis, desempleo, emigración…) produciría una situación irreversible e indeseable. El liderazgo supone ponerse al frente en situaciones encontradas y mantener el rumbo desde los principios y valores propios.

Todos sabemos que el viaje de Cameron a ninguna parte era para salvar su culo, no tenía plan B, un camino abonado para el populismo y el nacionalismo que viven como sanguijuelas en las aguas revueltas de la aflicción, las turbulencias emocionales y las pasiones bajas de la gente. Donde no hay visión, la gente perece.

¡Cameron, cómo pudiste ser tan estúpido! El Liderógrafo te condena a formar parte de la lista negra de los líderes que truncaron el avance de la humanidad, tu legado, que es la prueba del algodón de la categoría de un líder, es nefasto. Estás condenado a recordar cada día lo que has hecho y a revivirlo en tus sueños.

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