Donde no hay visión la gente perece.

Asistimos a una alarmante falta de visión en todos los órdenes de la vida, los sólidos fundamentos que sustentaban el entendimiento de nuestro mundo se desmoronan como castillos de arena. Necesitamos con urgencia un nuevo paradigma que nos ayude a reinterpretar el mundo y nuevas competencias para desenvolvernos en él, como punto de partida para construir una nueva visión del futuro que guíe nuestras acciones.

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No puede haber un liderazgo efectivo sin apoyarse en una sólida interpretación del funcionamiento del universo por parte del sujeto que pretende ejercerlo: ¿Cómo es el universo? ¿Cuáles son sus reglas? ¿De qué está hecho? ¿Qué es el ser humano? ¿Cómo se integra con el universo? ¿Cómo se relaciona con otros seres? ¿Cómo funciona la mente?  ¿Qué es la materia y la energía? ¿Cuáles son las fuentes para generar la realidad? … Sólo a partir de las respuestas a esas preguntas puedo plantearme otras como: ¿Adónde voy? ¿Cómo? ¿Con quién? … Cuestiones básicas todas ellas para construir un paradigma del mundo que me sirva de base al ejercicio del liderazgo, la dirección, la gerencia (management), la creatividad, la innovación y el emprendimiento.

La complejidad del mundo que vivimos en el seno de la nueva civilización, ha provocado la obsolescencia de los esquemas que nos habían servido de referencia. Nuestros mapas para movernos por la realidad ya no nos sirven. Estamos buscando nuevos fundamentos para reinterpretar el mundo y desenvolvernos de manera efectiva.

Si me lo permites, te voy a ofrecer mi reinterpretación por si te pudiera servir de ayuda, como podrás observar, conjuga líneas de pensamiento muy antiguas con otras que se hallan en la tradición filosófica de los últimos veinticinco siglos, y también los últimos hallazgos de la ciencia moderna. Para mí supone un recurso de emergencia para enfrentar los desafíos de una realidad completamente nueva, a la vez que sostengo que nos hace falta un nuevo pensamiento global para movernos.

Las leyes de la física operan en todas las dimensiones y planos de realidad (universo y ser humano).

Gravedad: hace que lo pequeño sea atraído por lo grande, para mí, tiene su correspondencia también en el plano mental y espiritual (las emociones fuertes, las visiones poderosas, voluntades firmes… Atraen y engullen a las más débiles).

Electromagnetismo: hace que las fuerzas contrarias se atraigan y las iguales se repelan. Al igual que produce campos eléctricos y magnéticos en todo el universo, en la mente y la organización humana produce espacios emocionales expansivos o contractivos, está en la base de la influencia, la autoridad, la confianza…

Fuerza nuclear fuerte: posibilita la unión de protones y neutrones en el núcleo de los átomos, y da lugar entre otras cosas a que se pueda sustanciar la materia; en el ámbito personal y organizacional actúa en los procesos de cohesión y en los factores aglutinantes que permiten que surjan nuevas realidades materiales de la unión. La fuerza nuclear débil permite una gran liberación de energía cuando se rompe el núcleo del átomo; toda ruptura de una unión, organización o paradigma genera una gran energía creadora que puede canalizarse en una nueva obra creativa. Tiene que ver con los procesos cíclicos que intervienen en los cambios de estado de la energía y la materia enunciados por Hegel (tesis-antítesis- síntesis).

Los principios herméticos (Kybalión), su confluencia con las leyes de la física y otras líneas de pensamiento.

Mentalismo. El Todo es mente; el universo es mental. La mente crea la materia y el universo que conocemos.

Mucho se ha teorizado sobre la naturaleza y la esencia del universo, pero hay una convergencia entre los últimos descubrimientos de la física y los saberes antiguos: el universo es energía y la materia es una forma temporal e inestable de la misma. Higgs viene a demostrar como se genera la masa (bosón de Higgs) a partir de un campo (campo de Higgs). Todas las cosas son una creación de la mente (cualquier cosa imaginada por la mente humana, que es una fracción de la mente universal, puede convertirse en realidad).  Las cosas se generan y toman cuerpo a partir de la mente (las cosas se crean dos veces, primero en la mente y luego en la realidad).

El observador crea la realidad. La parte sustancial del universo es una mente global de la que un ser humano forma parte indisoluble, cuando nos conectamos con la naturaleza y abrimos la mente a través de la meditación, la concentración o la focalización, entramos en conexión con la mente universal (es la onda de la inspiración, la conexión, el magnetismo, la influencia que se produce en los actos creativos, el emprendimiento y el liderazgo).

La mente se relaciona con la sustancia pensante, su manifestación está en nuestro verbo interior. “Primero fue el verbo” está en el origen de las cosas en muchas religiones y cosmogonías que apuntan a la existencia de una mente universal que algunos identifican con dios, la naturaleza… Descartes anduvo inspirado con su “cogito ergo sum” (pienso luego existo), para él, ahí está dios, indefectiblemente reflejado en la existencia de una mente que delata su presencia.

Para que algo sea creado, primero tiene que manifestarse en el verbo. Para que una cosa nueva ocurra, primero tiene que haber sido  pensada y declarada, y esto rige para la mente universal, pero también en el plano más pequeño para la mente y creación humana (conversación interior, conversación con otros). La creación de una nueva realidad está en el poder generativo del lenguaje (filosofía del lenguaje: Nietzsche, Austin, Echeverría, Flores). Decididamente, el lenguaje es la forma de expresión de la mente (universal, personal, colectiva); y por ende, la herramienta más poderosa del universo para crear realidad.

Toda esta interpretación es coherente con el atomismo que arranca en el siglo V antes de Cristo con Leucipo y Demócrito, y luego con Epicuro, en una explicación del origen de todas las cosas en torno a pequeñas partículas elementales impulsadas por una fuerza (mecanicismo).

Leibniz a través de la Monadología trata sobre los átomos formales que no son físicos (metafísicos). Las mónadas son formas del ser substanciales (eternas, sujetas a sus propias leyes, incorruptibles, cada una es un fiel reflejo de todo el universo).

La separación entre mente y mundo sensible, está perfectamente establecido en la realidad del fenómeno y el noúmeno como esencia que podemos asociar a la mente (Kant). En la misma dirección incide Descartes cuando refiere la sustancia espiritual,  cuyo atributo esencial es el pensamiento y que para ser no necesita de lugar alguno ni depende de ninguna cosa material.

Spinoza, influenciado por Descartes que había establecido tres sustancias (pensamiento, extensión y Dios); reduce estas tres sustancias a una sola: sustancia divina infinita, que según la perspectiva que se adopte, se identifica bien con Dios o bien con la Naturaleza que se convierten en equivalentes (expre Deus sive Natura). Es el panteísmo. Todos los objetos físicos son los modos de Dios.

Todo el universo es mental, subyace sobre esa fuerza energética, inteligente y pensante. Toda creación, toda innovación, todo emprendimiento, todo liderazgo es un proceso mental.

Correspondencia. Como es arriba, es abajo; como es adentro es afuera; su traslación afecta a los planos físico, mental y espiritual.

Nos sirve para descubrir los diferentes planos y escalas de la realidad, para establecer patrones en las cosas. Todas las cosas tienen su correspondencia (mira un átomo y el sistema solar, mira el sistema solar y la galaxia…)

Vibración. Nada está inmóvil, todo se mueve, todo vibra.

Está en la correspondencia de Heráclito, todo está sujeto a cambio, incluido el ser, la acción es la herramienta que nos transforma, podemos cambiar la realidad si no estamos conformes con ella, la mente, el verbo y la acción es el camino. “Durante demasiado tiempo los filósofos se han dedicado a interpretar el mundo”. Ahora es el tiempo para cambiarlo Carlos Marx dixit.

Si observas lo más estático, está en movimiento, los átomos se mueven a gran velocidad en los cuerpos aparentemente más inmóviles. En nuestra aparente quietud estamos viajando a millones de kilómetros por hora con nuestra galaxia.

Polaridad. Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.

Observa que en tu vida y tus relaciones, el paso que hay del amor al odio es mínimo. Conoce la polaridad humana y podrás fundar tus creaciones, hacer tus ofertas, desarrollar tus emprendimientos y cultivar tu liderazgo.

Ritmo. Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación.

El manejo del ritmo está en la fuente de toda creación, la interiorización de este principio te servirá para determinar los patrones de funcionamiento de las cosas (civilizaciones, organizaciones, mercado…); y en consecuencia, para reposicionarte en el mundo.

Causa y efecto. Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo a la ley; la suerte o azar no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de causalidad, pero nada escapa a esta ley.

Las cosas que etiquetamos como casuales en realidad son causales, el problema es que aún no hemos descubierto sus relaciones. Todos los actos que producimos tienen consecuencias, abren el espacio para que nuevas cosas ocurran y otras que iban a ocurrir no lo hagan.

Género. El género existe por doquier; todo tiene su principio masculino y femenino; el género se manifiesta en todos los planos. En el plano físico es la sexualidad.

El género está en la base de la creación, nos explica el movimiento generativo de la realidad, ese misterio que durante siglos, ante la falta de explicación del cambio en las cosas se etiquetó como “generación espontánea”, y que la dialéctica hegeliana explicó en torno a la tesis-antítesis-síntesis.

Todos estos fundamentos nos pueden ayudar y servir de base para crear un nuevo modelo que nos ayude a enfrentar una realidad tremendamente compleja, un nuevo paradigma para un nuevo tiempo. Todo cambio civilizatorio necesita una base sólida de pensamiento que lo desarrolle.

Nuevos dominios y competencias para personas y organizaciones más efectivas.

La reinterpretación del mundo y su funcionamiento necesita de un conjunto de nuevas competencias para conjugar y armonizar los principios que rigen el universo. Se trata de una hoja de ruta práctica que nos ayuda a movernos y a desarrollar nuestro máximo potencial como personas individuales y organizaciones.

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Los 6 Dominios transversales: escuchar, declarar, afirmar, enjuiciar, pedir, prometer.

Los  9 Niveles de excelencia: dirección, relaciones internas, relaciones externas, trabajo, aprendizaje, renovación, emocionalidad, planificación y evaluación.

Puede que el modelo que te propongo te resulte más o menos valioso, pero indefectiblemente todos y cada uno de nosotros estamos convocados en este momento histórico a redefinir la interpretación del mundo que nos habían entregado, y en consecuencia, a crear una visión del futuro porque DONDE NO HAY VISIÓN LA GENTE PERECE (la Biblia. Proverbios 18:29).

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