Confianza, nuevas realidades y educación.

Fundamentos para un nuevo liderazgo que se haga cargo de la causa común que es la educación.

“La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”.
Nelson Mandela

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A veces me parece como si estuviésemos en los días D. Dias de despiste, desconcierto, desencanto, desengaño, desvarío, desestabilización, desconfianza. Unos días en los que nos encontramos los extremos de casi todo. Los que trabajan como locos y los que no encuentran en qué trabajar. Los que se mueren por acaparar más y más y los generosos que disfrutan dando, apoyando a los demás. Los que son víctimas de nuestra realidad y los perseguidores de poder que aplastan sin misericordia. Cada vez es más difícil generalizar. Existen unas macrotendencias y también unas microtendencias casi opuestas a las anteriores. Son tiempos paradójicos. De lo uno y lo otro.

Son tiempos de inclusión, de integración. De intentar comprender al otro. Al diverso. Al diferente. Al que está enfrente. Son tiempos de conciliar posiciones opuestas pero que, sin embargo son parte del todo.

Y, no es fácil la tarea. Estamos llenos de miedos, egoísmos y ambiciones que dejan de lado a ese otro que no se doblega a lo que a  me interesa.

Son tiempos que nos tienen que servir para ir avanzando en lo humano. Me gusta decir aquello de “más tecnología y más humanidad”. La tecnología por la técnica ya no vale.

Y seguramente es fundamental colocar el foco en la educación. En las “personitas” que van a ser las personas de un mañana que casi ni imaginarnos.

Y esto es una tarea de todas. De padres y madres, maestras y maestros, gestores de educación, políticos y cualquier ciudadano que pueda aportar desde una actitud positiva.

¿Y sobre qué hay que educar?

Seguramente a cada uno se le puede ocurrir una cosa diferente y también dependerá del “momentum” del desarrollo de la “personita”. De todas formas, aquí van unos pilares educativos. Que cada uno reflexione en qué puede aportar y cómo.

1. Educar en valores.

Los valores, principios son la base que sustenta la identidad de cada uno.

2. Educar para la convivencia.

Cada vez más será necesario relacionarse con otros que serán muy diversos. En género, raza, religión, idioma, edad, nacionalidad…Es un gran reto con grandes beneficios al final.

3. Educar para la felicidad y amor a la vida.

Cada uno decide “ir siendo feliz” o dejarse arrastrar por las circunstancias que no siempre son favorables. La vida puede ser terrible pero yo elijo: la vida es bella.

4. Educar para la autonomía.

No vale seguir siendo “niños dependientes” toda nuestra vida. Cada uno se tiene que ir haciendo responsable de su vivir. E intentar su autonomía que no contradice su necesidad del otro.

5. Educar para cultivar el talento.

Es importante descubrir adentro de cada “personita” todo su talento. Ya está bien de encasillamientos. Facilitemos la experimentación, el contraste y la vivencia de diferentes realidades.

6. Educar para impulsar la inteligencia emocional.

Lo cognitivo ya no es suficiente. Tenemos que desarrollar nuestras competencias relacionales comenzando por saber relacionarse con uno mismo, sabiendo mantener nuestro equilibrio ante cualquier circunstancia.

7. Educar para gestionar la tecnología.

Siendo consciente que es un medio y tendremos que utilizarla a nuestro favor como personas que ocuparemos el centro del sistema.

8. Educar para la salud física y mental.

Aprendiendo a respetar, cuidar y mimar nuestro “receptáculo” parte importante de nuestro ser.

9. Educar en y para la alegría. 

La educación bien elaborada en la alegría “Educare” significa sacar afuera, abrir, aflorar.

“No tengo talentos especiales, solo soy un curioso apasionado”
Albert Einstein

10. Educar en, con y para el amor.

Sabiendo que el amor lo guía todo. Amor y pasión. Y recordando a Maturana cuando decía: “el amor comienza en la legitimización del otro como legítimo otro”.

Amar en chino es educar.

CUESTIONAMIENTOS ¿Cómo estoy de educando? Reflexionamos.

1. ¿Pienso y siento que vivo y actúo siendo fiel a mis valores?

2. ¿Soy consciente y lo tengo muy presente lo de buscar sobre todo “ir siendo feliz”?

3. ¿Busco continuas oportunidades de desarrollar mi talento?

4. ¿Trabajo activamente en mantener en un estado óptimo mi salud física y mental?

5. ¿Tengo presente lo importante de sentirme y estar alegre, para mí y para todos los que me rodean?

José Maria Gasalla.

Conferenciante, escritor y profesor de DEUSTO Business School.

www.gasalla.com

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