Autoliderazgo y desapego con amor

“El amor es un proceso en ebullición permanente, vivo y activo. Trazamos a cada instante nuestro ecosistema afectivo, nuestro lugar en el mundo.”

Walter Riso

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Pero, ¿es que el liderazgo tiene que ver con el amor?

Definitivamente, sí. Y vivimos tiempos que nos provocan ansiedad. Y ésta a veces desemboca en la compra de más cosas que nos van rodeando o en el consumo de ciertos alimentos, bebidas u otras sustancias. O también puede ser el vivir experiencias únicas que nos hacen sentir únicos y refuerzan a nuestro ego.

Y no es que haya que ir en contra de todo eso. Como siempre depende del grado en el que uno se sienta inmerso en ese consumo. Y sobre todo en el nivel de dependencia e identificación que se tenga de esas cosas.

Si te empiezas a sentir mal sin poseerlas, mala cosa. Y si tu autoconcepto y autoestima están ligados a esa posesión, peor.

Además, si acumulamos, si guardamos más y más cosas, psicológicamente nos colocamos en situación de carencia, de no confianza en el futuro. Sigues agarrado al pasado…por si acaso.

Practicar el desapego de las cosas. Deshazte de lo que ya perdió el brillo y el color para ti. Y que seguramente a otro les puede venir bien.

De tanto en tanto me “desapego” de libros que es algo que siempre pensé que eran parte de mí.

Y aquí viene la pregunta esencial, mi mejor yo, ¿de qué depende? ¿de todas las cosas que tengo? ¿de los éxitos que he logrado? ¿de las aventuras que he vivido? Cada uno se puede contestar lo que le parezca. El sentimiento, la sensación de bienestar, de felicidad es tremendamente subjetivo porque depende en gran parte de lo que nos hayamos puesto en nuestra cabeza como nuestro sentido de vida.

Y, sin embargo creo (y esta es sólo mi creencia) que uno de los sentidos más poderosos deriva del amor. De cómo amando, apoyando a otros, dando sin condiciones, provoca casi inexorablemente una devolución en forma de sentirte feliz.

Y en el amor es fundamental la conciencia del otro habiendo pasado por la conciencia de uno mismo y la aceptación de nuestro ser. No se trata de posesión, ni apego, ni deseo mi pasión. Y a veces, nos confundimos. Es cuestión de ser lo que somos. Y amarnos en el camino de la vida yendo completando ese ser inconcluso que somos.

Ese amor no espera nada, no exige nada. Solo acepta, respeta, da libertad al otro para recorrer su camino que puede ser muy diferente al mío.

¿No es entonces el amor la verdadera razón para vivir?, ¿no será el verdadero sentido de la vida?. ¿no será precisamente el amor lo único transcendente, es decir la verdadera espiritualidad?

Y, ¿no será una utopía querer expresar con palabras algo que es transcendente, que va más allá de nuestro pensar, hacer e incluso sentir?

Y, ¿el amar nos lleva a ser felices?… ¿y el ser felices nos lleva a amar?

Al liderarnos a nosotros mismos tenemos que reflexionar también sobre este tema.

Principio de año. Un tiempo para pararse en vez de correr de un lado para el otro. Tiempo para reflexionar.

¡Mucha felicidad a todos y gracias por vuestro amor!

¡Feliz día nuevo viviendo desde el amor!.

José Maria Gasalla.

Conferenciante, escritor y profesor de DEUSTO Business School.

www.gasalla.com

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